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"Las huellas del conflicto siguen evidentemente muy latentes en Perú"

ENTREVISTA A LUIS CINTORA, DIRECTOR DE “TE SALUDAN LOS CABITOS”, ÚLTIMO DOCUMENTAL SOBRE EL CONFLICTO ARMADO EN PERÚ

Publicado: 2015-08-19

Hace una semana se estrenó en el 19vo Festival de Cine de Lima el documental "Te saludan Los Cabitos". Una producción que cuenta parte de la historia del conflicto armado vivido en Perú.  

Este documental ha sido premiado en el “Festival Mundial de Cine Extremo San Sebastián de Veracruz" (México)”, también recibió el premio del Público en Tenemos que ver, “Festival Internacional de cine y DDHH” de Uruguay, además de obtener valiosos reconocimientos en otros países.

“Te saludan Los Cabitos” es un documental centrado en el conflicto armado que se vivió en 1983 cuando se declara en Estado de emergencia la región de Ayacucho - Perú. Muestra a través de testimonios de víctimas y familiares directos los abusos del Comando político-militar llamado “Los Cabitos”, cuartel que funcionaba como centro clandestino de detención, tortura, desaparición forzada y ejecución extrajudicial de civiles considerados sospechosos de formar parte de Sendero Luminoso.

Afiche oficial del documental

La obra estuvo bajo la dirección de Luis Cintora, un director español nacido en Málaga, licenciado en lengua, literatura e historia del cine; cuyo talento, dedicación e intenso trabajo se ha orientado a mostrar parte de las escenas más duras y sensibles del conflicto armado desarrollado en la década de los 80’ en Perú, en trabajos como “Las Huellas del Sendero”, “El Expreso Cabanino”, “Los herederos de Ayacucho”, “ANFASEP: 30 años de lucha por la verdad y la justicia”, “Totos, memoria de un pueblo olvidado” y actualmente “Te saludan Los Cabitos”, ha dejado claro que la historia política reciente se puede contar y entender mejor de manera visual y generar mayor conciencia sobre el conflicto armado.

En la actualidad, continua su carrera como documentalista concentrado en temas sociales y en especial sobre derechos humanos. A través de su plataforma “Proyectos Sociales”, dirige desde el 2010 un proyecto de aventura que narra un viaje en bicicleta por Mongolia llamado se “Nómadas sobre ruedas: 100 días en Mongolia.”

En esta oportunidad conversó con Somoselmedio para compartirnos su experiencia en la dirección de "Te saludan Los Cabitos" y su visión sobre la violencia política plasmada en el documental a propósito de su estrenó en el 19vo Festival de Cine de Lima.

Ver: Somoselmedio.org, Festival del Cine de  Lima



1). ¿Qué te motivo hacer el documental “Te saludan Los Cabitos”’?¿Cómo nació la idea de este proyecto?


Este proyecto nace de una fuerte sensación de injusticia vivida en Ayacucho y la necesidad de actuar y hacer algo al respecto. Llegué por primera vez a Ayacucho en 2005 y tras pasar bastante tiempo trabajando como voluntariado educador en una casa hogar con niños huérfanos y discapacitados fui conociendo y encontrando a muchas personas que, por algún motivo, querían compartir sus vivencias sobre el conflicto conmigo, un extranjero que tal vez iba a entenderlos, que simplemente iba a escucharlos, sin juzgarlos. En aquel entonces, pensé en empezar a recoger esos testimonios con una cámara, simplemente a modo de registro, pero lo que no sospechaba en aquel momento es que años más tarde conseguiría finalizar 6 distintos documentales sobre el tema. En concreto, “Te saludan Los Cabitos” es el trabajo con el que cerramos la serie documental sobre el conflicto armado en Ayacucho que hemos venido produciendo durante los últimos cinco años y que está planteada desde distintas miradas, voces y “verdades”.

Más concretamente, la idea de “Te saludan Los Cabitos” nace de un reencuentro con las madres de ANFASEP en el Museo de la Memoria de Ayacucho a mi regreso a Ayacucho a fines de 2013. Por aquel entonces habíamos concluido ya “Las Huellas del Sendero”, “Los Herederos de Ayacucho” y “El Expreso Cabanino”, pero sentía que mi trabajo de investigación audiovisual no acababa ahí. Había escuchado ya hablar del Cuartel Los Cabitos y del terreno de La Hoyada, aunque todavía no conocía el lugar. En aquel encuentro, las madres de ANFASEP me preguntaron qué se podía hacer para dar más repercusión y relieve a la necesidad de construir un santuario en aquel remoto paraje donde se descubrieron las fosas y los hornos crematorios empleados por el ejército y el servicio de inteligencia para borrar las huellas de los crímenes cometidos en su lucha antisubversiva. Ahí mismo, hablando con Adelina García, Maribel Ascarza y varias socias de ANFASEP tuve claro que me esperaba un nuevo episodio en el que adentrarme, tal vez uno de los más dolorosos y desconocidos.

Si bien ya tienes experiencia en abordar temas de violencia política como en documentales y en especial el de “Las Huellas de Sendero” y conoces parte del proceso, sobre todo por las investigaciones que has hecho, ¿por qué seguir haciendo documentales de una historia reciente tan sensible y compleja como la nuestra? Digo esto, porque soy historiadora de profesión y pienso que un documental es otra forma de contar la historia, inclusive me atrevo a decir que se la podría entender mejor de manera visual que buscándola en libros que casi nunca llegaran a las manos de los que vivieron este proceso.
Efectivamente, creo que el medio audiovisual es un vehículo especialmente efectivo para fomentar solidaridad y contar la historia tanto más lejana como la “historia del tiempo presente”, sobre todo en este nuevo siglo donde da la impresión de que si algo no está documentado audiovisualmente es casi como si no existiera. Las huellas del conflicto siguen evidentemente muy latentes en Perú, se trata de un tema que está lejos de cerrarse y siento que el género documental es una herramienta idónea para acompañar y enriquecer este proceso de verdad, justicia y reparación que creo debe darse en toda sociedad que haya sufrido un conflicto armado en los últimos tiempos para sanar sus heridas.
Sobre los recursos y financiamiento, ¿cuesta mucho financiar este tipo de proyectos?
Hoy día, por suerte, uno puede realizar un documental prácticamente solo, siempre y cuando se cuenten con los medios técnicos necesarios y se sepan manejar programas de edición y postproducción. Ello me ha permitido realizar una gran parte del trabajo totalmente solo. En cuanto a financiamento, estos documentales han tenido un presupuesto irrisorio. Por suerte he podido contar con el apoyo de Aprodeh, del Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) y Diakonia, y la colaboración inestimable de sus representantes, Gloria Cano y Gisela Ortiz, así como de ANFASEP y el proyecto Apoyo para la Paz de Ayacucho. Al mismo tiempo, estos documentales no serían posibles sin el apoyo solidario de un equipo en España (Sinuhé Muñoz, Juan Antonio Parra “Zuri”, Susana, Luis Muñoz) y contar con el estudio de postproducción de la Escuela de Cine y Sonido Schooltraining en Málaga (España).
¿Continuarás haciendo documentales de este periodo de la Historia del Perú o de otra parte de Latinoamérica?


Mi idea inicial era hacer un único documental sobre el conflicto armado peruano, pero habiendo vivido en Ayacucho durante varios años y habiendo estado en contacto tan directo con estas historias y con las personas que sufrieron el conflicto en carne propia, por mucho que me dijera a mí mismo que mi trabajo había terminado con Las Huellas del Sendero, no podía dejar de filmar y de seguir viajando a comunidades e investigando. Ahora, llegado a este punto, ya sé que es mejor no decir que no voy a seguir trabajando sobre el tema, porque si vuelvo a Ayacucho sé que corro el “riesgo” de seguir haciéndolo. Si uno no quiere, evidentemente la investigación nunca termina. Ahora estoy concentrado en la distribución de “Te Saludan Los Cabitos” y en cierto modo respirando un poco tras varios años de enlazar directamente un proyecto con otro sin pausa.

Por otro lado, el año pasado lo pasé en Chile, donde trabajé en el departamento audiovisual del Museo de la Memoria de Santiago (un lugar espectacular) y donde también realicé un cortometraje sobre memoria y terrorismo de estado durante la dictadura chilena. Así que en principio esta es la línea que pretendo seguir, aunque no necesariamente desde el género audiovisual. Hasta ahora este formato me ha permitido contar lo que sentía que quería contar (o más bien lo que los demás me querían contar), pero estoy abierto a otros formatos y puestos desde donde pueda seguir trabajando en temas de memoria, verdad y justicia.

¿Mantienes contacto y sigues a los protagonistas del documental?
Sigo en contacto con bastantes de los protagonistas del documental, sobre todo con los expertos en el tema de Cabitos y también con las madres y socias de ANFASEP, ya que resultan más accesibles gracias a los medios de comunicación actuales (yo estoy en España temporalmente). Hay personas que aparecen en el documental que viven en remotos pueblos de Ayacucho, por lo que resulta mucho más complicado mantener el contacto con ellas desde la distancia. Pero sí que quedé con varias de estas ancianas madres y esposas de desaparecidos en mi última visita a Ayacucho y les di copias de sus testimonios para que pudieran tenerlos como registros familiares. Y en cuanto esté de nuevo por allá tengo claro que iré a hacerles una nueva visita y espero que puedan ver el documental en Ayacucho.
¿Crees que en algún momento se logre algún tipo de justicia para las víctimas de la violencia política?
No pierdo la esperanza, si bien es cierto que la situación actual no es muy alentadora, sobre todo porque el tiempo pasa y muchas de estas personas van falleciendo. Por otro lado, es muy frustrante ver como muchos de los juicios contra mandos militares responsables de violaciones a DD.HH. se siguen archivando, que reciben incluso tratos de favor por parte de algunos fiscales y que se sigue pisoteando la memoria de los desaparecidos de Ayacucho con las invasiones el terreno de la Hoyada de Cabitos. Por suerte, hay organizaciones como APRODEH, EPAF, ANFASEP y otras que siguen luchando por que se haga justicia.
Finalmente: Desde tu opinión, ¿podríamos hablar de “verdad y reconciliación”?
Creo que se están dando pasos positivos en esa dirección, que poco a poco la verdad se va filtrando y abriéndose paso. Curiosamente, sin ir más lejos, en un país como España – supuestamente tan avanzado y de primer mundo – nunca hemos tenido una comisión de la verdad, ni se han juzgado a los responsables de torturas, ejecuciones y desapariciones perpetradas durante la guerra civil y el franquismo y hoy día siguen sin cumplirse las recomendaciones del relator especial de la ONU en materia de verdad, justicia y reparación. Así que, en comparación, creo que Perú ha avanzado bastante, si bien queda mucho por hacer, siguen habiendo más de 15.000 desaparecidos y más de 4.000 fosas sin exhumar. En cuanto al concepto de reconciliación me parece aún muy lejano, sobre todo mientras tantas personas no puedan recibir justicia y reparación.

Escrito por

Laura Martinez Silva

Historiadora, aprendiz de la vida @isabelsilvax


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