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"El Perú es un lugar privilegiado para estudiar arte colonial"

Entrevista al maestro Almerindo Ojeda, quien es Profesor Emérito de la Universidad de California en Davis y es director fundador del Proyecto para el Estudio de las Fuentes Grabadas del Arte Colonial (PESSCA por sus siglas en inglés). Almerindo Ojeda ha tratado y publicado sobre los resultados clave de este Proyecto, además de ser curador de varias exposiciones basadas en él (De Augsburgo a Quito, De París a Arequipa, y Pinturas del Museo Histórico Regional del Cusco). Actualmente viene trabajando fuentes para una nueva exposición en Ciudad de México y preparando una historia general del arte colonial a través de sus fuentes.

Publicado: 2018-08-31
Entrevista al maestro Almerindo Ojeda, quien es Profesor Emérito de la Universidad de California en Davis y es director fundador del Proyecto para el Estudio de las Fuentes Grabadas del Arte Colonial (PESSCA por sus siglas en inglés). Almerindo Ojeda ha tratado y publicado sobre los resultados clave de este Proyecto, además de ser curador de varias exposiciones basadas en él (De Augsburgo a Quito, De París a Arequipa, y Pinturas del Museo Histórico Regional del Cusco). Actualmente viene trabajando fuentes para una nueva exposición en Ciudad de México y preparando una historia general del arte colonial a través de sus fuentes.

1. ¿Qué te animó a estudiar el arte colonial español? ¿Por qué?
Yo empecé como antropólogo. Ahí me interesé en el arte colonial por las claves que parecía ofrecer para comprender la cultura andina. Y porque me parecía fascinante que en los lugares más recónditos del Ande se encontraran muestras de un arte tan erudito. Muchos años después me volví coleccionista de grabados. Hasta que un buen día me di cuenta que estas dos pasiones estaban íntimamente relacionadas: las fuentes del arte colonial estaban en el grabado, mayormente europeo. Y esto me permitió por fin entender por qué el arte colonial era tan erudito. Es que se basaba en el grabado, quizás el arte más erudito del momento.
2. ¿Crees que es un espacio académico complicado de estudiar, en especial en el Perú?
Es una buena pregunta. Por un lado, el Perú es un lugar privilegiado para estudiar arte colonial. Tanto por su ubicuidad como por la profundidad con la que ha sido abordado. Por otro lado, los obstáculos que nos ponen las iglesias y los conventos para tomar fotos de sus obras de arte coloniales son verdaderamente paralizantes. Se entiende, claro, que teman los "robos por encargo". Pero también debería entenderse que la documentación es una protección esencial contra los robos. Lo que no se puede entender, sin embargo, es que se crea que las fotos reduzcan el número de visitas turísticas a los monumentos (es más bien al revés). O que iglesias y conventos quieran tener un monopolio sobre las imágenes de arte colonial. Aunque la Iglesia fuera dueña de las obras que custodia, todos somos dueños de las imágenes representadas en ellas. Estas imágenes son patrimonio de la humanidad.
3. ¿Cómo surgió y de qué trata el Proyecto sobre las Fuentes Grabadas del Arte Colonial Español (PESSCA)?

PESSCA surgió apenas me di cuenta que dos de mis pasiones —el arte colonial y el grabado— estaban íntimamaente relacionadas. Ahí se me ocurrió crear una página web en la que se yuxtapusieran las obras coloniales con los grabados que les sirvieron de modelos. Esto fue en el 2005. Hoy, trece años después, tenemos más de 4000 yuxtaposiciones (o correspondencias) en la página que creamos. Invito a los lectores de La Mula que la visiten en artecolonial.org. (HACER CLICK AQUÍ) Esta página es de acceso libre y general.

Página de inicio de PESSCA

4. A pesar de que el proyecto PESSCA fue lanzado en la Universidad de California en Davis en el 2005, ¿qué tan difícil es mantener en el tiempo un proyecto tan valioso e importante?
He tenido la suerte (y el privilegio) de inspirar a mucha gente muy capaz —historiadores del arte, fotógrafos, curadores, bibliotecarios, programadores, coleccionistas— que han hecho muchas y muy variadas contribuciones al proyecto. Contribuciones tan brillantes como generosas. Esto ha nutrido al proyecto a lo largo del tiempo. Y le ha añadido más valor cada vez. Esto, claro, inspira a más gente capaz y generosa, incentivándola a contribuir, creándose así un verdadero círculo virtuoso.
5. ¿Qué tipo de influencias artísticas has ido rastreando durante el periodo colonial en el Perú?, ¿Cuál, consideras, ha sido el hallazgo más importante?
Difícil decidir cuáles han sido los hallazgos más importantes. Tomando lo que primero se me viene a la mente mencionaré el caso de los editores parisinos del siglo XVII (Jean Leclerc, Thomas de Leu, y Jacques Honervogt, entre otros). Resulta que estos editores tomaron miles de grabados producidos en Amberes (la capital editorial del momento) y los copiaron en grandes cantidades y a bajo precio. Estos grabados de divulgación llegaron a España por la ruta de peregrinación conocida como El Camino de Santiago. Entraron por Pamplona y, pasando por Burgos y Madrid, llegaron a Sevilla, desde donde se embarcaron hacia América. Entrando al Nuevo Mundo por Cartagena de Indias, cruzaron miles de kilómetros de selvas, desiertos y montañas para llegar al Cusco, donde inspiraron, por ejemplo, la magistral serie sobre La Vida de San Juan Bautista pintada por Diego Quispe Tito para la Iglesia de San Sebastián (y que se dañó mortalmente en un inexplicable incendio el año pasado). O la serie sobre la Vida de Santa Catalina de Siena pintada por un artista no identificado para el Convento de la santa en Arequipa.
6. ¿Puedes contarnos un poco, cuáles fueron los lugares que visitaste para lograr tener acceso a las colecciones y fondos sobre arte colonial y qué es lo más difícil que te tocó afrontar para investigar algún grabado o bien artístico?

Pues la verdad es que he tenido la suerte de hacer trabajo de campo, de biblioteca, y de archivo en muchos lugares. Para recoger material colonial he estado en Perú (Lima, Ayacucho, Cusco, Arequipa), Ecuador (Quito), Argentina (Córdoba, Jujuy, Buenos Aires), Colombia (Bogotá, Tunja), México (Ciudad de México, Tepotzotlán, Acolman, Puebla), Estados Unidos (las misiones de California), India (Goa), y España (Pamplona, Burgos, Madrid, León, Santiago, Ezcaray). Para recoger material gráfico he estado en universidades, museos, archivos, y bibliotecas de los Estados Unidos, Alemania, Francia, México, Ecuador, y Perú. ¡Y en línea! La internet es el repositorio de arte gráfico más importante del mundo.

¿Qué fue lo más difícil? Burocráticamente, tuve que emprender un trámite de 21 días para lograr los permisos para fotografiar una colección franciscana que ahora no puedo identificar (¡como condición de los permisos logrados!). Físicamente, lo más difícil fue trepar como un gato por el exterior de la cúpula de la Iglesia del Sagrario de Quito para fotografiar su interior. Pero los resultados de ambos fueron notables. Para ver los segundos, entren a la página de PESSCA, pulsen sobre la pestaña Galerías, y sigan el enlace al Sagrario de Quito.
7. Actualmente, ¿sientes que ha mejorado el acceso a las colecciones y fondos sobre arte colonial?, ¿Cuál es tu percepción?
En algunos respectos, la situación ha empeorado. Conforme una localidad de nuestro país se va haciendo más visitada (y más saqueada), el acceso a sus colecciones coloniales se restringe más y más. Por otro lado, el acceso a bibliotecas, museos, y archivos va creciendo exponencialmente con la digitalización y puesta en línea de sus fondos reservados (y con la creciente amplitud de criterio por parte de curadores y bibliotecarios).
8. A pesar de los pocos recursos asignados al sector Cultura en la región, es importante reconocer que existen muchos esfuerzos para la protección y difusión del patrimonio. Bajo esa premisa y desde tu experiencia ¿qué nos queda por hacer?

Este es tema que podría ocupar varios números de La Mula. El tema empieza por tomar conciencia de la importancia del patrimonio y por asumir el compromiso de preservarlo. Debemos sentir por el arte colonial el mismo orgullo que sentimos por nuestra culinaria. Y esforzarnos por rescatarla con la misma pasión que rescatamos viandas en vías de extinción. Es que tanto el arte como la culinaria son expresiones de nuestra cultura, que es la personalidad de nuestra nación. A esto se le podría añadir una toma de conciencia del valor económico de la preservación del arte colonial. El arte colonial tiene la posibilidad de ser un atractivo turístico que genere tantas divisas como el arte prehispánico (Sipán, Machu Picchu, líneas de Nazca). Pero para eso debemos superar complejos de inferioridad, comprometernos con esfuerzos de preservación, e invertir en promoción. Como se ha hecho, por ejemplo, en el Cusco, con La Ruta del Barroco (las iglesias de Andahuaylillas, Huaro, Canincunca). Aquí, lo primero es apoyar la investigación, pues mal podemos valorar lo que no conocemos. 

Iglesia de San Pedro Apóstol de Andahuaylillas se la ha llamado "la Capilla Sixtina de América" 
ANDAHUAYLILLAS - CUSCO
FOTO: LAURA MARTINEZ


IGLESIA DE SAN PEDRO APÓSTOL DE ANDAHUAYLILLAS SE LA HA LLAMADO "LA CAPILLA SIXTINA DE AMÉRICA"
ANDAHUAYLILLAS - CUSCO
FOTO: LAURA MARTINEZ


IGLESIA DE SAN PEDRO APÓSTOL DE ANDAHUAYLILLAS SE LA HA LLAMADO "LA CAPILLA SIXTINA DE AMÉRICA"
ANDAHUAYLILLAS - CUSCO
FOTO: LAURA MARTINEZ

También importante es comprometer a la ciudadanía de a pie en tareas de vigilancia de las colecciones públicas, denuncia de robos o deterioros, y seguimiento de acciones de recuperación. Y continuar articulando importantes esfuerzos internacionales. Debemos lograr que las obras de arte robadas en el Perú sean más difíciles de vender en el extranjero que dentro de nuestro país.

Almerindo OJEDA EN LA MUESTRA "MEMORIA RECUPERADA" DE LA BNP


Escrito por

Laura Martinez Silva

Historiadora y fotógrafa. @LauraIMartines


Publicado en

Contrapicado

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